Querétaro.- Lo que parecía un territorio ajeno al crimen organizado ha comenzado a encender las alarmas a nivel federal. Informes de inteligencia naval y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), encabezada por Omar García Harfuch, advierten la posible formación de células guerrilleras en la zona serrana del estado, particularmente en los municipios de Jalpan de Serra, Pinal de Amoles y Cadereyta de Montes.
Las denuncias ciudadanas han sido determinantes. Pobladores de comunidades serranas han reportado en las últimas semanas movimientos inusuales de hombres armados, reuniones clandestinas y una creciente tensión en zonas rurales que hasta hace poco eran consideradas pacíficas.
Según fuentes consultadas, la Secretaría de Marina y la Unidad de Inteligencia de la SSC nacional ya trazan un operativo conjunto de intervención, con despliegue de efectivos, drones de reconocimiento y vigilancia terrestre, para confirmar o desarticular lo que podría ser un grupo armado emergente con posibles vínculos con el Cártel de Santa Rosa de Lima.
El informe preliminar señala que los presuntos grupos estarían reclutando jóvenes de comunidades marginadas, operando con una narrativa de “resistencia comunitaria”, mientras en realidad funcionan como brazo armado y logístico de una estructura criminal que busca expandir su presencia en Querétaro, aprovechando la geografía serrana para el trasiego de armas, personas y droga.
La zona serrana de Querétaro, colindante con Guanajuato y San Luis Potosí, representa un punto estratégico para las organizaciones criminales, por su baja presencia policial, caminos rurales poco vigilados y alto grado de marginación.
La situación, de confirmarse, implicaría un riesgo inédito para la seguridad estatal, pues no se trata únicamente de delincuencia organizada tradicional, sino de la posible gestación de un conflicto armado irregular, donde se mezclan agendas políticas, sociales y criminales.
Hasta ahora, el gobierno del estado ha minimizado los reportes, sin ofrecer una postura clara sobre la presencia de grupos armados en su territorio. La pasividad estatal contrasta con la alerta federal, que ya considera a la región como zona de riesgo latente.
Expertos en seguridad consultados advierten que Querétaro podría estar entrando en una etapa de infiltración silenciosa del crimen organizado, y que ignorar las señales solo agravará el problema.
El operativo federal sería desplegado en los próximos días, en lo que podría convertirse en el primer gran golpe preventivo en el estado contra una estructura que, si no se detiene a tiempo, podría escalar en conflicto armado.
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