ZAPOPAN, JALISCO. Dos elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) adscritos a labores de inteligencia y combate al crimen organizado en Jalisco se encuentran en calidad de no localizados desde ayer, tras perderse la comunicación con ellos mientras se dirigían a Guadalajara a bordo de una unidad oficial. El hallazgo del vehículo abandonado en la zona de Paseo de los Virreyes, en Zapopan, dispara las alarmas sobre la vulnerabilidad del personal federal y la aparente impunidad con la que operan los grupos criminales en la entidad.
La desaparición, confirmada por la propia SSPC en un comunicado, no solo es un golpe directo a las fuerzas de seguridad, sino que plantea serios cuestionamientos sobre la eficacia de las estrategias de inteligencia y la protección que se brinda a los agentes que realizan las tareas más sensibles y riesgosas. ¿Cómo es posible que personal clave, dedicado a la desarticulación de células criminales, pueda ser interceptado o retenido sin que los protocolos de seguridad y seguimiento funcionen a tiempo?
Una Estrategia Cuestionada
La versión oficial indica que los agentes realizaban «labores de inteligencia e investigación de campo para la prevención del delito y la desarticulación de células criminales». Sin embargo, el suceso pone en entredicho la capacidad del Estado para garantizar la seguridad de su propio personal en uno de los focos rojos del país.
Jalisco, tristemente conocido por ser un bastión de una de las organizaciones criminales más poderosas de México, ha sido escenario de múltiples agresiones y desapariciones que involucran a miembros de corporaciones de seguridad. Este nuevo incidente subraya la persistencia de la violencia y la falta de un control territorial efectivo por parte de las autoridades, a pesar de la coordinación anunciada entre SSPC, Sedena, Semar y Guardia Nacional.
La Respuesta Institucional: Más Allá de la Coordinación
Si bien la SSPC ha asegurado que mantiene comunicación «permanente» con autoridades locales y que se han dispuesto «todos los recursos a su alcance» para la búsqueda y el esclarecimiento de los hechos, estas declaraciones suenan a un eco recurrente tras cada crisis de seguridad.
La sociedad y, sobre todo, las familias de los desaparecidos, requieren acciones concretas y resultados, no solo promesas de coordinación interinstitucional. El compromiso de «privilegiar en todo momento su integridad y seguridad» debe reflejarse en mecanismos de protección avanzados y no solo en boletines de prensa cuando el daño ya está hecho.
«La detención de los responsables y el esclarecimiento de estos hechos serán la verdadera medida de la efectividad y seriedad con la que el Gabinete de Seguridad está enfrentando la embestida criminal en Jalisco,» señalan analistas.
Mientras se intensifican las labores de búsqueda, la desaparición de estos dos agentes se suma a la larga lista de desafíos que enfrenta el Gobierno federal en su estrategia de seguridad, evidenciando que las células criminales no solo persisten, sino que tienen la capacidad de golpear y vulnerar a las instituciones que buscan combatirlas.
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