La dolorosa realidad de las fosas clandestinas vuelve a exponer la abismal brecha entre la retórica oficial y la tragedia humanitaria que vive México.
El reciente hallazgo de restos humanos en una fosa clandestina en Reynosa, cerca de la colonia Vamos Tamaulipas, no es resultado de la eficacia institucional, sino de la incansable y peligrosa labor del Colectivo Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas.
Este episodio subraya, una vez más, el fracaso de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y sus contrapartes estatales en cumplir con su mandato fundamental.
El Estado Ausente: Buscadoras y Buscadores Son la Única Esperanza
La Ley General en Materia de Desaparición Forzada ordenó la creación de la CNB y sus comisiones locales precisamente para centralizar, coordinar y profesionalizar la búsqueda de las miles de personas desaparecidas en el país.
Sin embargo, la persistencia de los colectivos de familiares como la principal fuerza de búsqueda, a menudo con sus propios medios, arriesgando su vida y sin el apoyo técnico y de seguridad adecuado, es la prueba más contundente de que el mecanismo oficial se ha convertido en un «elefante blanco» burocratizado.
El caso de Reynosa es paradigmático: las familias, movidas por el amor y la desesperación, son quienes consiguen la información, excavan y localizan.
¿Dónde está la CNB en ese momento crucial? En demasiadas ocasiones, su participación se limita a la administración de la crisis, a la revisión de cifras, o al uso ineficiente de los recursos.
Burocracia, Recursos Desperdiciados y Crisis Forense
Las críticas hacia la CNB no son nuevas ni infundadas:
- Ineficiencia y Desaprovechamiento de Recursos: Se ha documentado que, a pesar de la crisis de más de 100,000 personas desaparecidas, las comisiones de búsqueda en los estados han llegado a desaprovechar y devolver cientos de millones de pesos del subsidio federal, evidenciando una grave falta de capacidad de gestión y de proyectos efectivos de búsqueda.
- El Registro en Entredicho: Los intentos por «revisar» y supuestamente «reducir» la cifra oficial de personas desaparecidas han sido percibidos por muchos colectivos como una simulación política que prioriza disfrazar la magnitud del problema en lugar de buscar a las víctimas.
- El Rezago Forense: La búsqueda no termina con el hallazgo de restos. La CNB y las fiscalías enfrentan un rezago forense colosal, con miles de cuerpos y fragmentos sin identificar.
De nada sirve encontrar una fosa si la infraestructura forense (como el Centro Nacional de Identificación Humana) no opera con la eficiencia necesaria para devolver la identidad a las víctimas y la verdad a sus familias.
El hallazgo en Reynosa, Tamaulipas—un estado que es un epicentro de la violencia y la desaparición—, no debe celebrarse como un «logro» sino como un recordatorio vergonzoso de que la sociedad civil organizada sigue siendo la única vanguardia ante la barbarie.
La Deuda Pendiente
La labor de colectivos como Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas es heroica, pero no debería ser necesaria. La Comisión Nacional de Búsqueda debe rectificar su camino urgentemente, pasando de la gestión administrativa a la acción operativa y coordinada.
Es imperativo que el Estado Mexicano escuche, respete y dote de recursos plenos a quienes realmente están buscando: las familias. Cada pala que levanta tierra en Reynosa y en el resto del país es un grito por la verdad y la justicia que pone en evidencia la abdicación de responsabilidades de las instituciones creadas para este fin.
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