Reynosa, Tamaulipas. – La ciudad más grande y económicamente activa de Tamaulipas se ha convertido también en la peor para vivir. Así lo confirma la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, que coloca a Reynosa entre las urbes con mayor percepción de inseguridad del país: 72.4 %.
Pero no es solo percepción: la violencia es real y se vive a diario. Balaceras, levantones, cobros de piso, desapariciones y el control territorial del crimen organizado han sido normalizados ante la ausencia total de gobierno local. El alcalde Carlos Peña Ortiz, con señalamientos penales en México, vive en McAllen, Texas, y su secretario de Seguridad Pública, Giovanni Barrios Moreno, también opera desde el extranjero, dejando a Reynosa a merced de estructuras criminales que incluso han infiltrado la policía municipal.
Una ciudad sin gobierno… ni seguridad
Mientras Carlos Peña Ortiz gobierna por Zoom, su secretario Giovanni Barrios ha instalado una estructura de seguridad plagada de irregularidades. No tiene formación táctica ni carrera policial, y sus escoltas y operadores han sido ligados por fuentes federales a actividades de halconeo, extorsión y protección de cargamentos para grupos criminales.
De acuerdo con informes confidenciales, al menos tres elementos cercanos a Barrios fueron dados de baja en otras corporaciones por pérdida de confianza o vínculos con el crimen organizado. Uno de ellos fungía como enlace directo con una célula armada en la zona ribereña, facilitando el tráfico de migrantes y el robo de hidrocarburos.
El abandono, la norma
En Reynosa, la policía municipal no patrulla de noche, muchos elementos no cuentan con armamento suficiente, y los mandos han sido rebasados. Los operativos federales entran y salen, pero sin coordinación efectiva con la administración local, que ni siquiera asiste a las mesas de seguridad.
Por el contrario, Tampico destaca como la ciudad más segura del estado, gracias a estrategias metropolitanas, depuración de cuerpos policiales y presencia institucional. La diferencia es clara: donde hay gobierno, hay resultados. Donde hay abandono, hay narco.
El silencio cómplice
Ni Carlos Peña ni Giovanni Barrios han dado la cara. Ambos han sido señalados públicamente por operar desde Texas, sin que exista explicación oficial o rendición de cuentas. Barrios ni siquiera ha transparentado su declaración patrimonial ni las evaluaciones de control de confianza de su equipo, pero sigue manejando presupuesto, designando mandos y aprobando estrategias… desde el extranjero.
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